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lunes, 9 de enero de 2012

Las bicicletas no solo son para el verano

Holanda, año 2008. Viajamos por segunda vez a Polonia, esta vez únicamente a la ciudad de Szczecing. Tras una pequeña estancia allí, partimos en coche hacia Holanda, atravesando las largas y enormes autopistas alemanas. Para acabar en Venlo, un pequeño pueblo holandés.
Este país, o por lo menos la pequeña parte que pude conocer de él, me fascinó. Me enamoró, y me cautivo, de arriba abajo. Verde, mucho verde, con flores y mucho colorido. A pesar de no ser un país muy caluroso, todo y todos tienen buena cara. La ciudad de la libertad. Todo parece de película: árboles, setos, casitas, parques… y bicis.
Lo que más me llamó la atención de la vida de los holandeses es que la bicicleta es el medio de transporte más importante. Y es más, la norma de circulación indica que las bicicletas poseen la prioridad antes cualquier otro.
Ámsterdam, capital holandesa, era un caos para aquellos que no estaban acostumbrados a la utilización masiva de estos medios de transporte, es decir, para nosotros: te pusieras donde te pusieras, la gente tocaba el timbre de su bici porque estabas mal colocado, te cruzabas delante de ellos, o les entorpecías el paso.
Sin embargo, me parece algo realmente impensable en cualquier lugar de España, teniendo en cuenta que allí, en todo lugar por donde pasaba una calzada, le acompañaba un carril bici.
Me causó buena sensación el hecho de que todo fuera tan natural, alegre, confortable… y es con lo que me quedo de este país.



miércoles, 14 de diciembre de 2011

Un barco en medio de Berlín

Nuestra llegada a Szczecing la realizamos mediante Taxi (el método de corbo y tasas no es por taxímetro, sino por persona y viaje teniendo en cuenta el kilometraje), y partimos desde Berlín.
Berlín fue una ciudad que quedó grabada en mi cabeza como una ciudad multicultural. Árabes, chinos, rusos, polacos… Personas con diferentes nacionalidades eran vecinos de negocio, se cruzaban por las calles y hablaban entre ellos. Eso me hacía sentir bien, y me encontraba a gusto.
Sin embargo, no recuerdo mucho de ella en cuanto a ciudad (calles, plazas, fuentes…), ya que nuestra estancia allí no fue larga. Los lugares de visita y de interés del turismo típico berlines son todo lo relacionado con la historia del muro de Berlín.

 Checkpoint Charlie: a la Izda: Lado americano. A la Dcha: Lado soviético.












Parte del muro de Berlín.












Monumento conmemoratico a las Víctimas del Holocausto.




Sin embargo, aquello que llamó más mi atención, fue un edificio realmente creativo. Pero no recuerdo en que parte de la ciudad se encuentra, si se le conoce con algún nombre, o si tiene historia propia. Yo, aunque no sea representativa para la ciudad, me quedo con esta imagen tan creativa, que para mi sí lo es.

Algún lugar de Berlín.

martes, 29 de noviembre de 2011

Descubriendo Polonia (Gastronomía)

En muchos de los viajes  que he tenido la suerte  de realizar, he vivido y experimentado nuevas sensaciones, anécdotas, sabores, olores, costumbres…
Hoy comenzaré con Polonia, País que me cautivó, al que viaje en 2006 y prometí volver. Y volví, dos años después. Un País muy diferente al nuestro en cuanto a costumbres, paisajes, entornos, forma de vida… que mereció (y mucho) la pena experimentar en ambas ocasiones.
Realizamos un viaje de Norte a Sur del País en el verano de 2006 y, con la suerte de tener una amiga polaca, pudimos vivir de un modo más cercano sus costumbres, vivirlas “desde dentro”.
Alojados en hostales, nos reuniámos con frecuencia con su familia o amigos para comer o cenar, pudiendo degustar auténtica comida polaca casera, y ver de cerca sus costumbres.
Gracias a ello, conocí dos platos típicos de Polonia, que nunca había probado, que ni siquiera conocía que existían,  que me agradaron y, en cierto modo, echo de menos en España.
Se trata del Bigos  y el pierogi:

El primero de ellos, el Bigos, consta del alimento básico y muy recurrente en Polonia: la col. Es muy común en Polonia comer la col fermentada(conocida comúnmente como chucrut), que a diferentes “niveles” de fermentación, hace el alimento más o menos agrio. En este caso, la col adquiere un sabor agrio relativamente alto,  muy fuerte, para los paladares “menos refinados” (digámoslo así), y servido revuelto con carne, embutidos, setas….


Cazuela de Bigos[1].


El segundo plato, el pierogi, consta de una estructura parecida a la de la empanadilla de toda la vida, pero hecha de pasta. A modo de ravioli, se rellena de diferentes ingredientes, creando varios tipos de pierogi: queso, puré de patata,  col, cebolla, carne… Suelen servirse, para mayor sabor y/o vistosidad,  con cebolla frita o bacon por encima de ellos.
Pierogi cerrado[2].
Pierogi abierto[3].


Son dos de las muchísimas sensaciones que recuerdo de Polonia: Sabores nuevos, diferentes.




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Fuentes fotográficas:
[1] http://flickrhivemind.net/Tags/bigos < google.es: "Bigos"
[2] http://cocinachic.net/receta-de-pierogi/ <google.es: "pierogi"
[3] http://tequedasacenar.com/pierogi-con-smetana/ < google.es: "pierogi"